
Identificá las fallas a tiempo y evitá daños mayores en tu heladera.
La heladera es uno de los electrodomésticos más importantes del hogar, ya que funciona de manera continua para conservar los alimentos en buen estado. Cuando deja de enfriar o presenta fallas, una de las principales dudas es si el problema está en el motor de la heladera, también conocido como compresor.
Detectar a tiempo si el motor de la heladera se quemó o si se trata de una falla eléctrica menor puede ayudarte a ahorrar dinero y evitar reparaciones innecesarias antes de contactar a un servicio técnico especializado.
Señales que indican que el motor de la heladera puede estar dañado
Existen algunos síntomas frecuentes que pueden alertar sobre un posible daño en el motor o compresor de la heladera:
• La heladera no hace ruido y no enfría
Si el equipo no emite el zumbido habitual del motor y no enfría, es probable que el compresor no esté arrancando.
• El motor intenta encender y se apaga
Cuando escuchás un “clic” y el motor arranca por unos segundos pero se detiene, puede indicar un problema en el sistema de arranque, sobrecalentamiento o una falla interna del compresor.
• Exceso de calor en la parte trasera
Si al tocar la parte trasera de la heladera (con precaución) el motor está demasiado caliente y no funciona, es una señal clara de posible daño.
• La luz enciende pero la heladera no enfría
Si la luz interior funciona correctamente, se descarta un problema de suministro eléctrico general. En este caso, la falla suele estar relacionada con el sistema de refrigeración o el motor.
¿Qué hacer si sospechás que el motor de la heladera se quemó?
Antes de asumir que el motor está dañado, es recomendable verificar que el tomacorriente funcione correctamente conectando otro electrodoméstico. Esto permite descartar un problema eléctrico externo.
Si confirmás que hay energía y la heladera sigue sin enfriar o el motor no responde, lo más indicado es contactar a un servicio técnico profesional. Manipular el compresor sin conocimientos técnicos puede generar daños mayores o representar un riesgo eléctrico.
Un diagnóstico a tiempo puede determinar si la heladera tiene reparación o si conviene evaluar otras alternativas, evitando gastos innecesarios.

